Sabemos que en todas las parejas, las discusiones sobre qué cosas van o no en el casamiento son un clásico. Incluso estas discusiones muchas veces surgen de la “creatividad” de los hombres en que cosas sacar o agregar en el evento. Y frases como “Mi amor, y si lo hacemos en una quinta y en lugar de baile los hombres hacemos un partidito de futbol mientras las mujeres charlan?” suelen aparecer en estas conversaciones.

Uno de los temas que suele surgir es si va o no va la torta de casamiento, o si directamente solo se pone mesa dulce. Y obviamente la conversación tiene la mirada del ahorro, y los comentarios de “nadie come eso” o “siempre sobra”, lo cual es cierto, pero no tanto.

La torta de casamiento no es una comida, ni un alimento, es un hito. Y uno importante. En general en ese momento la fiesta ya ha tomado vida propia y los novios no son tanto el centro de la fiesta por y haber entrado en un momento de varias tandas de baile y porque no varias rondas de bebidas. El hito de los novios frente a la torta, vuelve a ponerlos en el centro de la escena, vuelve a ponerlos a ellos en el momento de poder ver a todos sus invitados mirándolos y disfrutando ese instante, y permite generar un punto de partida para la última parte de la fiesta. Y si se le agrega un poco de creatividad, esa torta puede ser un gran distintivo y uno de esos “toques” particulares y bien recordados… Esto siempre y cuando no tengmos de invitados algunos descontrolados que no terminen por hundilre la cara al novio en el pastel.

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Saludos y éxitos para el casamiento!

Leticia van Nynatten

 

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